3 Deseos (y ninguna lámpara mágica)
Sátira espiritual para tiempos donde pedir no es gratis, manifestar no es suficiente, y lo místico se cobra en cuotas.
En un mundo donde todo se puede pedir pero nada se puede sostener, el acto de desear se ha convertido en una experiencia de alto riesgo. Deseas paz mental y en un parpadeo el algortimo te enchufa con la fake news del momento, deseas el amor y te llega un podcast de como sanar a tus ancestras y si hablamos del deseo de estabilidad parece que no lo podras si qiuiera aspirar sin tener alguna suscripción de cryptos.
El deseo moderno no es íntimo sino público y entregado para el algoritmo, sí no haces journaling, rodeada de cuarzos dando sorbos a tu agua caliente con limon en ayunas parece que tu deseo no pasa el filtro energético y por supuesto todo bajo el branding de sentirte merecedora.
Pero hoy tee quiero compartir 3 deseos, no los más elevados, no los más “alineados con mi propósito del alma” sino los más humanos, absurdos y frustrantemente reales, invoquemos juntas!
✨ Deseo #1: Quiero estabilidad emocional sin tener que ir a terapia
Sí, suena fuerte pero ¿quién no quiere estar bien sin tener que revolver el pasado, abrir heridas y analizar vínculos familiares como si fueran expedientes judiciales? La terapia está bien, pero también está cara y no siempre hay tiempo para abrir traumas entre podcasts “todo pasa por algo” y lavadoras a medio cargar.
Hera, diosa del matrimonio, pasó la eternidad soportando infidelidades de Zeus y todavía tiene un templo. Nosotras no podemos ni aguantar dos semanas de ghosting sin que nos digan que “tenemos que trabajar el merecimiento”.
Wellness tóxico alert: “Sanate sola, pero en comunidad.” “Agradecé cada parte de tu proceso, incluso cuando duele.” “Recuerda que todo es espejo.” A veces el espejo está sucio, hermana y no tenemos Windex emocional.En el mundo actual se espera que tengamos la madurez emocional de una monja budista con la actitud de una celebridad.
🍭 Deseo #2: Quiero atención sin tener que ser productiva
En esta era de contenido constante, pareciera que sólo mereces ser escuchada si transformaste tu dolor en emprendimiento, en marca, en testimonio de podcast ¿Necesitas contar que estás triste? crea un podcast, ¿Te sientes sola? hazlo proyecto. ¿Te duele algo? monetizalo.
Queremos atención, no likes, validación sin algoritmo. Queremos que alguien nos diga “yo también me siento así”, sin que eso implique una colaboración, una masterclass o una publicación colaborativa.
Mitología pop: Eco fue castigada con la repetición eterna. Como todas nosotras que gritamos lo mismo en distintas formas: “¡Miráme, pero no me juzgamos!” escuchar no es correjir con PDF adjunto!
Noticia loca, pero real: En Japón se ofrece un “servicio de papás de alquiler”. Por 10 dólares la hora se puede contratar a un hombre que te escuche sin juzgar, te mire con ternura y diga cosas como “sé que estás haciendo lo mejor que puedes”. No incluye abrazos, pero sí comprensión emocional nivel Siri.
Conclusión: los japoneses entendieron antes que nosotros que no todo el mundo necesita un terapeuta. A veces solo quieres un adulto funcional que no te interrumpa.
📶 Deseo #3: Quiero conexión espiritual, pero sin apps de meditación ni coach en TikTok
¿En qué momento la espiritualidad se volvió una competencia de branding? ¿Por qué ahora hay que tener altar, incienso, mantra propio y astrología aplicada para que tu alma sea considerada “válida”? Te conectás contigo misma, pero con recordatorio push. hablate lindo, pero con frase stock.
La búsqueda del alma hoy se parece más a una campaña de marketing personal que a un camino interno. “No sos vos, es tu vibración.” “Subí tu frecuencia.” “Desbloqueá tu diosa interna por 11:11 dólares.”
Mitología pop: Perséfone bajó al inframundo sin plan de datos. Regresó con más sabiduría que cualquier coach de Instagram. No hizo un curso. No pagó un retiro. Solo atravesó la oscuridad. Punto.
La frase absurda de la semana: “Estás vibrando en escasez porque dudás de tu intuición. Pero si comprás este curso, te alinea el aura y el Paypal.”
💌 Reflexión final:
Pedimos paz mental, pero nos llegó una alerta de iCloud.
Pedimos validación, y nos llegó un DM de alguien vendiendo aceites esenciales.
Pedimos conexión espiritual, y nos ofrecieron un curso online con certificado imprimible.
El problema no es desear.
El problema es tener que justificar cada deseo como si fuera una propuesta de beca.
Y aún así, deseamos. Deseamos con fuerza, con sarcasmo, con cansancio, con arte.
Si este post te hizo reír, llorar o decir “sí, eso”, compartilo. No para hacerme viral. Sino para que alguien más no se sienta tan sola en esta galaxia emocional de WiFi inestable.
Nos leemos la próxima si el algoritmo quiere y la energía alcanza.
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